Postres fitness: tortitas de avena y chocolat

“Me dejo los dulces, he empezado la operación bikini”

¿Te suena esta frase? Es más que común pensar que cuando se empieza a hacer deporte junto a un entrenador personal o a comer de forma más saludable los dulces hay que dejarlos totalmente de lado. En cierta manera esta afirmación es verdadera, pero no del todo. Sí que hay que dejar de ingerir cualquier tipo de bollería industrial o procesada con azúcares y conservantes añadidos, pero hay ciertos postres saludables que nos van aportar gran cantidad de energía y sin azúcares refinados ni conservantes.

Es el caso de las tortitas de avena y chocolate, un delicioso postre ideal para tomar a la hora del desayuno o dos/tres horas antes de realizar tu entrenamiento. Estas tortitas nos aportarán gran cantidad de proteínas así como hidratos de carbono, necesarios para nuestros músculos antes de realizar un gran desgaste físico.

¿Qué necesitamos?

* Una taza de harina de avena

* Dos claras de huevo

* 150/200 ml. de leche desnatada o vegetal

* Una cucharada de esencia de vainilla

* Una cucharadita de levadura

* Aceite

* Sal

Estas cantidades nos darán para unas 6 tortitas aproximadamente.

Paso a paso

En primer lugar, si no tienes harina de avena vamos a explicarte cómo obtenerla. Vertemos los copos de avena en nuestra picadora. Una vez molidos los copos de avena, tamizamos la harina que hemos obtenido con ayuda de un tamizador. Recomendamos que lo tamices sobre un recipiente grande, el cual vamos a aprovechar para ir mezclando el resto de ingredientes de la tortita.

A continuación, vertemos en el recipiente todos los ingredientes secos. Echamos un puñadito de sal y la cucharadita de levadura y removemos todo bien. Acto seguido, empezamos a echar los ingredientes líquidos. Primero las dos claras de huevo y la cucharada de esencia de vainilla. Removemos todos los ingredientes hasta que se integren por completo. Ahora vertemos la leche poco a poco y removemos. Si vemos que la masa queda muy seca podemos añadir un poco más de leche hasta conseguir una consistencia cremosa pero no demasiado líquida.

Si por el contrario vemos que nos hemos excedido con la leche y la masa queda demasiado líquida, podemos tamizar más harina de avena y añadirla.

Conseguida la masa, es hora de poner la sartén a calentar. Echamos dos cucharadas soperas de aceite en la sartén y lo calentamos a fuego medio.

Cuando el aceite está caliente, empezamos a echar con un cazo la masa en la sartén y le damos forma redonda. Cuando veamos que empiezan a aparecer unos agujeros en la masa, le damos la vuelta. No hay que dejar las tortitas demasiado tiempo en la sartén, ya que se hacen enseguida y podrían llegar a quemarse.

Repetimos este proceso con toda la masa.

Una vez que tenemos nuestras tortitas, es hora de hacer la cobertura de chocolate.

Necesitamos:

* Un poco de leche desnatada o vegetal

* Cacao puro desgrasado

En un vaso echamos dos cucharadas soperas de cacao puro y añadimos un poco de leche. Removemos bien hasta obtener una crema de cacao y… Voilà. Ya tenemos la riquísima cobertura de nuestras tortitas. Antes de echar la cobertura encima de las tortitas, pruébalo Si el sabor te parece demasiado amargo puedes añadir unas gotas de stevia o edulcorante líquido.

Un consejo que te damos para que salgan más sabrosas, es realizar las tortitas con leche vegetal en vez de vaca. La leche de soja aporta un sabor muy dulce, pero asegúrate de que es leche de soja tal cual sin azúcares añadidos.

Como ves un postre rico, sano y facilísimo de hacer.

Esperamos que pongas en práctica esta receta y que le des un toque dulce a la operación bikini.

¡Cambia de look!

peluqueria arganzuela

No es un secreto que las mujeres somos coquetas por naturaleza, que nos gusta estar guapas, sentirnos guapas y hacer ver a los demás como nos sentimos. Buscamos desesperadamente productos que nos hagan parecer más jóvenes, que nos hagan rejuvenecer y que nos hagan perder peso. Vamos a las peluquerías con el fin de sentirnos mejor con nosotras mismas y para que los demás nos vean con nuestro mejor aspecto.

Antes ir a la peluquería era un lujo al alcance de unas pocas, que no todo el mundo podía permitirse: de hecho los de la generación de los setenta y los ochenta hemos sido peinados y recortados siempre por nuestra madre, o por nuestra tía o incluso por nuestra abuela, que se convertían en peluqueras ocasionales y que nos hacían ahorrar en casa unas cuantas pesetas.
Hoy en día todos acudimos a estos centros de belleza: grandes y pequeños, hombres y mujeres nos sometemos a rituales en los cuales no solo se incorporan los cortes de pelo más vanguardistas y las técnicas de color  más llamativas. Además ahora  podemos encontrar todo tipo de tratamientos corporales o capilares hacemos terapias con chocolate o vino, nos untamos barros específicos y nos bañamos en leche como cleopatra.

Todo en el camino de la belleza, ¿pero todo vale? Hoy en día puedes entrar a la peluquería con el pelo corto y salir con el largo, muy largo, puedes entrar con el pelo de color oscuro y a la salida pude que tu pelo sea de color rosa o azul, según tengas el día. Estas cosas sorprenden a nuestras abuelas, esas pobres que se ponían los rulos los domingos por la mañana para estar peinadas ya toda la semana.

Sin embargo, a la hora de elegir un centro donde ir, queremos lo mejor de lo mejor: estamos hablando de nuestro pelo y de nuestro aspecto. Os aconsejo Hair&Beauty, una nueva peluqueria Arganzuela. Aquí va su contacto: https://centrodebellezahyb.com/

Y es que estos centros han revolucionado a muchos, por así decirlo. De hecho, las crestas, los rapados, los dibujos en la nuca, las asimetrías: todas esas cosas se pueden hacer en las peluquerías de moda. Los cambios de look mas exagerados y más atrevidos, estos cambios son los que nos hacen ver cómo va avanzando el mundo, el contrate que hay entre unas personas y otras.

Están las que se atreven con todo y la más tradicionales que no salen de un corte de puntas y de unas mechas igualadas, los demás, los que nos divertimos de veras, optamos por las tendencias más vistas en Nueva York, las tendencias que se están poniendo de moda en Paris y en todos los lugares del mundo en el que la juventud lleva la voz cantante.